VESTICIÓN DE LA VIRGEN
Primero de agosto 2011
María Madre del amor hermoso, Madre del amor puro
Sentido cristiano del vestido
HOMILIA
Como todos los años celebramos la vestición de la Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles. Hoy, proclamamos a Maria como “Madre del amor hermoso”, evocamos en ella el esplendor y la santidad de Dios “fuente de toda belleza”. En esta evocación nos referimos a la belleza espiritual de la Virgen, a ese retrato de una alma, llena de gracia que está revestida de la gloria del Hijo y adornada de todas las virtudes; Ella amó a Dios y al hijo del modo más puro. Por ello, Ella es espejo de perfección humana.
Celebramos a María como modelo de pureza, de castidad y de pudor, como imagen nunca empañada de su hermosura, como vidriera que el Espíritu Santo traspasó y a través de la cual llega hasta nosotros.
“La Madre del amor hermoso nos lleva a considerar María santa en su cuerpo, bella en el espíritu, clarísima en la inteligencia, perfecta en los sentidos, firme en sus propósitos, excelente y llena de virtudes”(San Efrén). Por eso el título más hermoso es “llena de gracia” que le dio el Arcángel Gabriel.
La belleza espiritual de María es vital y comprometedora para nosotros los cristianos, dado que ella es modelo de vida cristiana a seguir. María se nos presenta como la mujer ideal en contraposición a Eva que le falló a Dios. María está vestida de la gracia y de la belleza de Dios, que perdió Eva al pecar. El vestido que le ponemos hoy a Nuestra Señora es símbolo del vestido que debemos usar nosotros como hijos de Dios, no el vestido del pecado que nos heredó la madre de todos los vivientes, Eva.
Nuestros primeros padres antes de ser pecadores, eran santos en el alma y en el cuerpo, porque eran imágenes de Dios, porque estaban revestidos de su belleza; pero una vez degradados por el pecado, sus sentidos se rebelan contra su voluntad, experimentan la vergüenza de la desnudez y el Señor Dios les vistió su cuerpo y los arrojó fuera del paraíso. El hombre y la mujer al rebelarse contra Dios, se vieron despojados del vestido de la gracia y la belleza sobrenatural que hasta entonces les vestía. De este modo, la pérdida del vestido de la gloria divina pone de manifiesto no una naturaleza humana desvestida, sino una naturaleza humana despojada del vestido divino de la gracia de Dios.
Entonces podríamos afirmar que el vestido que Dios coloca al hombre después del pecado, es un recordatorio de su condición de pecador, que los averguenza, pero al mismo tiempo es un deseo profundo por recobrar la primera dignidad perdida, es un intento permanente de recuperar aquella nobleza que vivió antes de cometer el error en el paraíso. Este deseo profundo que añoraba el hombre y la mujer solo lo puede satisfacer Dios y lo hace enviando a su Hijo Jesucristo para devolver a la humanidad la dignidad perdida. La primera criatura favorecida es María, la Madre del Hijo de Dios, de quien tomó el cuerpo humano.
Por eso, los cristianos desde el principio toman conciencia de la gran dignidad y respeto por la persona y buscan cubrir el cuerpo humano y reprueban la desnudez; para recobrar la dignidad primera es decir la gracia, hay que revestirse con el hábito glorioso de las virtudes cristianas y para salvaguardar la intimidad y la dignidad human se ha de observar el pudor. San Pablo nos dice: “cuantos en Cristo han sido bautizados, se ha revestido de Cristo” (Gal 3,27). En el sacramento del Bautismo se recuerda este sentido espiritual del vestido, cuando el sacerdote impone una vestidura blanca al recién bautizado le dice: “eres ya nueva criatura y has sido revestido de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de tu dignidad de cristiano. Ayudado por la palabra y el ejemplo de los tuyos, consérvala sin mancha hasta la vida eterna”.
Los apóstoles Pedro y Pablo, recomendaban a los cristianos la forma de vestir acorde a su fe: “Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas: peinados rebuscados, joyas de oro, trajes elegantes; sino en lo íntimo y oculto: en la modestia y serenidad de un espíritu incorruptible. Eso es lo que tiene valor a los ojos de Dios. Así se adornaban en otros tiempos las santas mujeres que esperaban en Dios”.(1Pe 3,3-5). “Asimismo que las mujeres se arreglen decentemente, se adornen con modestia y pudor, no con peinados rebuscados, con oro y perlas, con vestidos lujosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que se profesan religiosas” (1Tim 2, 9-10). Esta ha sido la tradición de la Iglesia. El vestido ha de expresar el pudor, la naturalidad, la sobriedad, el recato y la dignidad de los miembros de Cristo.
Está claro que es la fe la que revela a los cristianos la dignidad de su propio cuerpo y la belleza del pudor y de la castidad. Lo que hizo conocer a los cristianos la dignidad sagrada de sus cuerpos fue, sin duda la conciencia de ser miembros de Cristo y por eso mismo templos del Espíritu Santo y morada de la Santísima Trinidad.
Por estos motivos, millones de cristianos y cristianas han consagrado su virginidad y su castidad a Dios en Jesucristo, mediante la vivencia de una vida pura, sea en alguna congregación religiosa o como virgen viviendo en su ambiente de familia y trabajo, como las vírgenes que se ha consagrado recientemente y otras en formación. También, hay muchos jóvenes que se esfuerzan por vivir estos valores. La Iglesia en su espiritualidad, siguiendo la enseñanza del Evangelio de Jesús, ha defendido y ha desarrollado siempre el pudor, la castidad y la virginidad como valores fundamentales para la dignificación de la persona y lo seguirá haciendo
. Hoy se está apreciando mucho el valor de la castidad y se busca como promover el pudor en medio de un mundo afeado por el erotismo y la pornografía que está enfermando y ensuciando muchas mentes y dejando vacíos a muchos corazones del verdadero y auténtico amor. Podemos afirmar que cuando falta el pudor en una persona, se deshumaniza, porque pierde su intimidad y su individualidad personal y tiene el riesgo de ser tratada como una cosa, es el caso de la publicidad, sobre todo cuando se refiere a la mujer. Se ha de tener muy claro que la persona no es sólo sexo, ella es persona integral y el sexo le pertenece como un don, que tiene que manejarlo en la dimensión del amor, de la fidelidad y de la fecundidad. En este sentido, la virtud de la castidad y su salvaguarda el pudor no es un “NO” a los placeres y a la alegría de la vida, sino el gran “SI” al amor como comunicación profunda entre las personas, que exige tiempo y respeto para disfrutar el amor que hace felices a las personas, según el plan de Dios como nos lo enseña la Virgen María, Madre del amor hermoso.
La falta de pudor en el mundo produce vanidad enfermiza, desequilibrios y complejos y hasta vicios y adicciones difíciles de superar. El que no tiene pudor es incapaz de amar verdaderamente l, porque está vacío por dentro y no puede entregar nada.
Hoy la Santísima Virgen nos invita a desvestirnos de todos aquellos vestidos que afean nuestro cuerpo por falta de pudor y nos llevan al pecado, a que nos revestamos del vestido blanco que recibimos en el Bautismo, el vestido de la gracia y de la belleza de Dios.
Pidámosle a María que el vestidito puro, sencillo y digno que le vamos a colocar y todos los demás vestidos que hemos traído y que junto con el de la Virgen bendeciremos, al llevarlos a casa, nos contagie de su gracia, de su belleza y sepamos respetar nuestra dignidad y la de los demás como hijos de Dios e hijos de María.
+Mons. José Francisco Ulloa Rojas
Obispo de Cartago




Que lastima saber que aun en estos dias, la iglesia perde su tiempo, tiempo tan valioso, hablando de machismos y estupideces como la vestimenta, me pregunto cuando llegue un mujer, que le gusto vestir en una forma “escandalosa” y con joyas, pero que fue espiritualmente correcta, “nuestro querido DIOS SAN PEDRO” la enviara al infierno… Sacerdotes dejen de ser machistas, enfoquen fuerzas en corregir toda la corrupcion que la iglesia catolica tiene y dejen de meterse en vanalidades cono esas, ademas dejen de meterse en lo que no les importa…
Vagos!
Que lástima que usted opine sin leer la homilía
Edgar, no lo pudo haber puesto mejor…. La gente en este país comenta sin leer…..
Muy bien Jonathan
CADA UNO SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRAS DESCISIONES Y TAMBIEN TENDREMOS UN JUICIO AL LLEGAR NUESTRA MUERTE TERRENAL,EN LAS COSAS DE DIOS NO SE CUESTIONAN;SOLAMENTE SE ASUMEN Y PUNTO,EL ES QUIEN DESIDE A DONDE NOS ENVIARA.BIEN PORTADOS Y BIEN VESTIDOS,NO CUESTA NADA SOLAMENTE HACERLO Y YA.
El Obispo mencionó una cita de San Pablo. Hay que leer bien la homilia.
Como se nota que la mayoria de la gente no se informa bien antes de opinar…
¿¿¿¿¿¿¿El vestido ha de expresar el pudor, la naturalidad, la sobriedad, el recato y la dignidad de los miembros de Cristo???? MONSEÑOR SU TRAJE Y LOS DE LO SSUYOS LO QUE MENOS EXPRESA ES ESTO Y ESTA NO ES POR SUPUESTO LA ÚNICA CONTRADICCIÓN QUE TIENEN!!
…en la modestia y serenidad de un espíritu incorruptible. Eso es lo que tiene valor a los ojos de Dios. Así se adornaban en otros tiempos las santas mujeres que esperaban en Dios”.(1Pe 3,3-5)
Entiendo que se trata, en la homilía, de la “vestimenta interior”: modestia y serenidad de un espíritu incorruptible; válido para hombres como para mujeres. El que tenga ojos para leer, que lea.
Myriam, como dice pablexcr@hotmail.com en su blog http://pablex.blogspot.com/2011/08/cuando-la-sensatez-se-manda-la-puta.html?spref=fb deberían reclamarle no a Monseñor Ullo, sino a San Pablo, pues fue él quien dijo: “y los mismo las mujeres, vestidas decorosamente, arregladas con modestia y sobriedad, sin trenzar el cabello con oro, sin perlas ni aderezos caros, sino como corresponde a mujeres que manifiestan la piedad por medio de obras buenas.” (1Tim 2, 9-10); y a San Pedro: “Que vuesto adorno no sea el de fuera, peinados, joyas de oro, vestidos llamativos, sino lo más íntimo vuestro, lo oculto en el corazón, ataviado con la incorruptibilidad de un alma apacible y serena. Esto es de inmenso valor a los ojos de Dios.” (1 Pe 3, 3-4). En todo caso, Monseñor dirigió su homilía en una Eucaristía a los feligreses católicos que reconocemos en él a nuestro Pastor, al que las ovejas le siguen. Yo soy madre de familia y cuando exhorto a mis hijos con amor y por amor, lo hago por su bien. Por último, comparto lo siguiente: está referido a la mujer, porque es parte de un libro de Moda (Señora de la moda. Reschreiter, Eva María), dirigido a las mujeres; pero considero que se aplica, incluso, al hombre; en general al ser humano: “El aspecto exterior de una mujer, decíamos, siempre surte efecto, lo quiera o no. Su presentación personal dice mucho de ella. Con su forma de vestir y comportarse le muestra al mundo qué lleva en su cabeza y su corazón, y siempre es la primera expresión y la más directa de sí misma. Su presentación personal la anuncia y la define.”
Primero deberían desnudar el oro del Vaticano que tanto bien haría en Zomalia y muchos otros países que mueren de hambre ante los ojos del mundo, y quienes pueden hacer mucho no hacen nada… Como es posible que se discuta la vestimenta de las personas en medio de crisis alimentarias, económicas y sociales?? Esa es la costumbre de las religiones, atrasar a los pueblos para que no razonen… Adán y Eva… todavía se creen ese cuento, jajaja
Tranquilo don Pablo, la jornada mundial de la juventud ha demostrado que en todo el mundo hay jóvenes que piensan muy diferente a usted, cuando ha dado usted para ayudar a los pobres?
El oro del Vaticano (si es que hay) no resuelve el problema de Somalia (con S) ni el de ningún pais.
El problema de la pobreza, que no es el tema de la homilia, se resuelve con trabajo, proyectos de desarrollo, eliminación de la corrupción y el apoyo de organizaciones internacionales.
Parece mentira las estupideces que dicen algunos contra los sacerdotes, representantes de la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica, hay algunos que la han denigrado con sus comportamientos erróneos pero son pocos, la mayoría le dedica su tiempo a sus feligreses y a Dios