Parroquia de San Diego.
Hemos iniciado la construcción de un nuevo templo que pretende ser el más moderno y bello del país, apoyándonos en la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II y en una Nueva Estética , nos hemos preocupado por que el sentido de ASAMBLEA sea el eje sobre el que gira toda la construcción. Por eso es una inmensa nave sin columnas y de forma octogonal, aprovechando toda la simbología posible.
Su forma octogonal además de permitir mirarnos las caras, superando el concepto clásico de batallón, nos permite recordar, que la vida vuelve a comenzar renovada cada ocho días.
Al llegar al templo, somos recibidos por una escalinata de seis gradas de las que a cada lado surgen 6 columnas, que además de dar la impresión de que sostienen toda la estructura, simbolizan a los 12 apóstoles sobre los cuales se sostiene toda la estructura de la Iglesia, se abren en forma de abrazo para dar la acogida al que llega, ellas sostienen 6 arcos que simbolizan el cielo.
Una vez subidas las gradas, se entra en una especie de túnel que a pesar de ser bien amplio, simboliza el camino angosto para llegar a la luz. Este espacio funciona como un amplio atrio.
Al acercarse a la puerta principal somos recibidos por un ícono de La ANUNCIACIÓN, que a su vez funciona como puerta principal
Todas las puertas están dedicadas a la Virgen, así tenemos:
- La anunciación.
- La dormición de María.
- La asunción de la virgen al cielo.
- El encuentro de María con su prima Santa Isabel.
- Nacimiento de María.
El estilo de las puertas y ventanas, será en ARTE BIZANTINO, arte tan olvidado en nuestra Iglesia occidental. Al pasar la puerta principal, encontramos la primera grada de descenso, que forma parte de siete gradas, que terminan en un área bautismal , en ellas contemplamos todo lo que cabalísticamente simboliza este número, la creación, los siete pecados capitales, la plenitud de todo lo divino, tres, más todo lo humano, cuatro, etc. Estas siete secciones posibilitan los desniveles necesarios para plasmar mejor el sentido de asamblea en forma de anfiteatro. El corazón del templo es una piscina bautismal (en mármol), que también tiene un marco octogonal rodeado por las figuras de los cuatro evangelistas, el ángel, el león, el águila y el toro, estos en forma de mosaico incrustados en el piso.
La piscina es una cruz con siete gradas de entrada y siete de salida. El bautizando entra a lo más profundo de su vida, que es su muerte (simbolizando la bajada a los infiernos de Nuestro Señor Jesucristo) y sale victorioso hacia la resurrección y la luz; es decir: el renacer del útero de la Madre Iglesia “Esposa de Cristo”, es el símbolo santificador que nos representa la fuente bautismal. Una gran mesa sirve de altar, pues por la forma del edificio, el recién bautizado al salir de la piscina lo recibe la mesa del alimento que le permitirá continuar viviendo para unirse a la asamblea y bendecir al Padre, haciendo referencia al gran banquete que presenta el Salmo 23: “Preparas una mesa ante mí, me unges la cabeza con perfume, mi copa reboza”.
Las pinturas, de gran tamaño, y realizadas por los pintores Paul Damián Armesto y Vernon Graham, representan una escena central y cinco de cada lado de esta, separadas por pilastras.
- Nacimiento (navidad):
- Bautismo de Jesús,
- Transfiguración,
- Llegada a Jerusalén
- La última cena:
- Deposición en el sepulcro,
- Descenso a los infiernos
Las 15 ventanas también serán vitrales de la vida de Jesús, pero con escenas secundarias que no corresponden a la Corona Mistérica.
El Templo en su conjunto, pretende formar un cuerpo –cuerpo de Cristo- que converge todo en la cabeza (sede). La boca ocupa un lugar importantísimo, por eso la dignidad del ambón es impresionante, el vientre altar, signo de la vida, donde se alimenta el cuerpo, el útero (pila bautismal), de donde nacen los nuevos hijos, y las extremidades compuestas por la asamblea, que formando parte de este cuerpo glorioso, por medio de posturas y gestos, lo guían al encuentro definitivo con el Padre.
Cuenta con área para los ministerios musicales, un amplio confesionario de rejilla y atención personalizada, con sala de espera para el penitente.
En la parte exterior derecha, habrá una gran cruz de treinta metros de altura, que desde la autopista tendrá un ángulo de visibilidad perfecto, para anunciar a Jesucristo a todos los que por ella transiten. También contaremos con una zona de parqueos para unos 75 autos. Esta gran obra lleva a la par, un patrimonio de suma importancia, que conservamos con amor y delicadeza: nuestro pequeño y coqueto templo antiguo, joya y orgullo de esta comunidad.



